Francisco Javier Giménez Borrás
Nací en 1969, el año en que el hombre pisó la Luna, y desde entonces tengo la cabeza en otro planeta. Y por si faltaban señales, llegué un 4 de octubre, el mismo día (no el mismo año) en que el Sputnik dio su primera vuelta a la Tierra. Quizá de ahí mi pasión por los viajes. Soy el quinto de siete hermanos: ni el primero ni el último, o sea, especialista en llamar la atención. Aprendí que el clavo que sobresale se lleva el martillazo, y que con la cabeza dura se aguanta algún mazazo. Mi familia, normal en su anormalidad: un padre marino que me hablaba de icebergs, una madre ceramista que llora ante cualquier obra de arte (aunque esté en una rotonda), una abuela que devoraba libros y otra que, sin acceso a la cultura, me enseñó qué es la verdadera inteligencia. Mis hermanos, una jaula de grillos mágica donde el silencio era leyenda urbana. Fui más de aventuras que de aprobados. Estudié delineación por remordimiento, convencido de que me pagaría la hipoteca. Spoiler: no. Tras trabajar de todo, acabé en la radio. El sonido me enamoró y volví a estudiar Imagen y Sonido. Eso me llevó a organizar eventos sanitarios en un hospital durante 25 años, hasta que alguien decidió que lo mío era ser el «puente entre la inteligencia artificial y la parte no asistencial de la sanidad». Suena aburrido y lo es, pero es de 8:00 a 15:00, y tras 56 vueltas al sol sé que mi tiempo es para lo que importa: mi mujer, mi hija y mis frikadas. Uso la IA sin esconderlo, pero en vereda, para que no se apodere del relato. Te desafío a descubrir de quién es qué. Busco que la palabra cumpla su oficio: erizarte el vello sin permiso, encenderte la barriga ante lo hermoso o las mejillas ante lo que enerva. Escribo con una pluma que guardo más por quien me la regaló que por su tinta, con un teclado al que le cuesta la «L» y con una IA que siempre está a la penúltima. En un barco no manda quien rema, sino quien pone el rumbo; y el rumbo, naufragios incluidos, lo pongo yo.
Libro destacado
Bruno Carpa: El ventor de Malta
Ficción
¡Hola! Muchas gracias por el interés en leer Bruno Carpa: El ventor de Malta. Esta novela surge de una profunda admiración por la historia naval del Mediterráneo y los acontecimientos del siglo XVI. He puesto especial cuidado en recrear el ambiente de la época, las galeras y las tensiones entre imperios. Espero sinceramente que disfrutes de la travesía junto a Bruno. Tu opinión sincera y constructiva, tanto aquí como en Amazon, es de un valor inmenso para ayudar a que la novela llegue a más lectores apasionados del género. ¡Buena lectura!
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